La tarta sabe mucho a limón y está riquísima. Además se hace en menos de una hora así que es una opción ideal cuando no se tiene mucho tiempo
La he hecho para llevarla a casa de mi amiga Serena. Somos amigas desde que nacimos, nuestros padres eran compañeros de trabajo y de pequeñas compartimos muchísimas horas juntas, dentro del aula y fuera de ella. Cuando estábamos juntas siempre lo pasábamos bien y aunque entonces no lo valorábamos era una época feliz, con la única obligación de sacar buenas notas y ayudar un poco en casa.
A los 10 años ella se fue a vivir a otra ciudad y a su regreso a Tarragona cambió de colegio y de amistades. Durante muchos años casi no nos vimos pero el cariño que sentíamos la una por la otra siguió allí. Ahora, ya de mayores, hemos retomado la amistad y seguimos pasándolo bien cuando estamos juntas. Y aunque solo nos vemos de vez en cuando, es de esas personas con las que sé que puedo contar si lo necesito.











