Se me fue la mano con la esencia de limón del glaseado, vigilad que no os pase lo mismo que a mi, que los llevé a una excursión para compartir con el grupo de caminantes y todo el mundo me decía: " que saborcito más rico a limón que tienen" porque no se atrevían a confesar que sólo sabían a limón y casi nada a canela.
En mi casa estos cinnamon rolls nos trasladan a nuestro viaje a Islandia, hace 2 veranos. Allí, en una excursión en barco para avistar ballenas los daban con chocolate caliente. Ese día mi hijo pequeño no hacía más que ponerse en la cola para que le dieran más pastas y aprendió a decir en un perfecto inglés "another, please"
Dan un poco de trabajo porque la masa leva dos veces, así que hay que programar con tiempo cuando empezar la receta para que no se nos haga la hora de acostarnos y tener todavía el horno encendido.











