lunes, 16 de marzo de 2020

Bizcocho con sémola, pistachos y agua de rosas



16 de marzo de 2020

Hace exactamente 76 días que empezó el año, y no hago más que pensar en esos mensajes de WhatsApp de Nochevieja en los que me deseaban que el 2020 fuera mejor que el 2019

Pues no. Parece que mejor no va a ser.


Si esa noche del 31 de diciembre, que pasé en el Pirineo después de haber estado esquiando al aire libre todo el día, me hubieran hecho imaginar unos cuantos desastres que podían pasar en el primer trimestre del año que iba a comenzar, ni haciendo un sobreesfuerzo de inventiva hubiera adivinado todo lo que está ocurriendo.

Primero nos atraviesa una borrasca llamada Gloria que hace desaparecer la mitad de los kilómetros playa de mi ciudad.

Pocos días después se produce una explosión en una industria química cercana a mi domicilio, un trozo de plancha metálica sobrevuela mi barrio durante 3 kilómetros, pasando por encima de mi casa, entra por la ventana en el cuarto piso de un edificio, atraviesa el suelo y muere el vecino que estaba dentro de su casa en el tercero.

Y ya para rematar el trimestre, un virus procedente de la China se extiende por todo el mundo y las autoridades obligan a paralizar el país. Pero a paralizarlo de verdad, sólo se puede salir a la calle para las actividades imprescindibles como ir a comprar comida, la mayoría de los comercios están cerrados y no se puede ni salir a correr en solitario. Todos obsesionados con lavarnos las manos y con alejarnos de los demás, y ya si tose el que está a tu lado vas pensando que serás el siguiente.

Llevo dos días encerrada en casa con mi familia, nos quedan otros 13 como mínimo, y pienso en cada momento que esto no puede ser real. Que es un sueño o que estoy dentro de una película de ficción.

Y pienso en la fragilidad de la especie humana. Nosotros que creemos que somos los dueños del universo. Y este virus, u otro que pueda aparecer el próximo mes y que sea aún más letal, puede hacer que desaparezcamos.

Intento mantener la calma y pensar que a mis seres queridos no les va a pasar nada. Pero también son momentos en los que valorar lo que tengo ( o lo que tenía ), en darle importancia a la belleza de las cosas cotidianas: un café con los amigos, una caminata por la montaña, poder ir al supermercado a la hora que quieras y que las estanterías estén llenas.

Por que ahora viene lo más subrealista de todo, ¿ de verdad somos seres inteligentes ? El gobierno declara el país en estado de emergencia, podemos infectarnos todos por el covid-19 si no nos confinamos en nuestras casas, y ¿ qué ocurre inmediatamente después ? QUE SE ACABAN LAS EXISTENCIAS DE PAPEL DE WATER EN TODOS LOS SUPERMERCADOS.

En fin, que si no morimos del virus, quizás moriremos de ignorancia o de egoísmo.

Bueno, pues para hacer más soportable este encierro, aprovechando que tengo que pasar muchas horas en casa, he aprovechado para hacer este bizcocho que recuerda a los dulces árabes. Ya que no nos van a dejar viajar en unos cuantos meses, nos consolaremos evocando los sabores de países lejanos.

La receta es de Maria Lunarillos, pero como siempre, le he introducido algún pequeño cambio.


Ingredientes para un molde de 18 cm

- 125 gr de mantequilla a temperatura ambiente
- 50 gr de azúcar blanquilla
- 75 gr de azúcar moreno o mascabado
- 2 huevos M
- una cucharadita de café de agua de rosas
- 110 gr de sémola de trigo duro
- 225 gr de harina normal
- 5 gr ( medio sobre) de levadura tipo royal
- un puñado de pistachos
- 120 gr de leche

Elaboración

1.- Pelar y triturar los pistachos. Reservar

2.- Mezclar en un robot de cocina la mantequilla con los dos tipos de azúcar y amasar hasta que blanquee

3.- Añadir los huevos uno a uno, hasta que se integren bien, y añadir el agua de rosas

4.- Mezclar y tamizar en un bol las harinas con la levadura

5.- Añadir la mitad de la leche y la mitad de las harinas a la mezcla de mantequilla y azúcar, integrar y añadir la otra mitad.

6.- Incorporar los pistachos a la mezcla anterior y remover.

7.- Forrar con papel de horno un molde desmontable de 18 cm de diámetro, verter la masa , alisar la superfície.

8.- Hornear con el horno precalentado a 180 º, yo con la función aire, durante 35 minutos.

9.- Dejar enfriar y desmoldar


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